El ingeniero Ramón Albuquerque ha sido uno de los hombres más cultos y mejor formados que ha dado la República Dominicana. Políglota, con dominio de cuatro idiomas y una sólida formación profesional, dejó huellas tanto en el ámbito técnico como en el intelectual y en la administración pública.
Hoy atraviesa uno de los momentos más delicados de su vida. Su estado de salud es crítico, tras permanecer varios meses recluido en centros médicos de los Estados Unidos, donde especialistas confirmaron un diagnóstico severo de cáncer hepático.
Más allá de cargos, partidos o trayectorias políticas, esta es la hora del ser humano. La hora del respeto, la solidaridad y la compasión. Su situación nos recuerda cuán frágil es la vida y cuán importante es reconocer en vida a quienes han servido al país con conocimiento, carácter y entrega.
Fue senador por Monte Plata durante tres períodos, funcionario palaciego y asesor en materia de hidrocarburos durante el gobierno de Danilo Medina, donde su criterio técnico fue altamente valorado. Aun así, su partido no lo tomó en cuenta para posiciones de relevancia en el Estado, pese a su preparación y experiencia.
Hoy, más que juicios políticos, corresponde elevar una oración, expresar apoyo y honrar su legado humano y profesional.
🙏 Paz, fortaleza y consuelo para él y su familia.


