Santiago, Chile. – En su discurso como presidente electo, José Antonio Kast marcó el tono de la nueva etapa política del país con un mensaje de gratitud, convicción y llamado a la unidad nacional, afirmando que “nada sería posible sin Dios”, una frase que resonó con fuerza entre sus seguidores y amplios sectores de la ciudadanía.
Kast expresó que su victoria no responde únicamente a un proyecto político, sino a una causa mayor sustentada en valores, principios y el compromiso de servir al país con responsabilidad y humildad. Señaló que la fe ha sido un pilar fundamental a lo largo de su vida y que seguirá guiando sus decisiones al frente del Estado, siempre respetando las instituciones y la diversidad de creencias.
Durante su intervención, el presidente electo agradeció a los ciudadanos que confiaron en su propuesta, destacando el esfuerzo de miles de voluntarios, líderes sociales y familias que creyeron en la posibilidad de un Chile más seguro, más justo y con oportunidades reales para todos. Subrayó que su gobierno trabajará para restablecer la confianza, fortalecer la economía y garantizar el orden, sin perder de vista el sentido humano de la política.
Asimismo, Kast hizo un llamado a la reconciliación y al trabajo conjunto, afirmando que gobernará para todos los chilenos, sin distinción, y que el diálogo será una herramienta clave para enfrentar los desafíos nacionales. “Hoy comienza una etapa de responsabilidad histórica”, expresó, asegurando que su administración buscará dejar un legado de estabilidad, valores y progreso.
Con este discurso, José Antonio Kast inicia su camino como presidente electo, dejando claro que su liderazgo estará marcado por la fe, la determinación y una visión de país anclada en principios.


